Me asusto de verte, porque al estar a unos pasos de mi, es cuando comprendo el sueño desvariado del amor.
No se, si el sinuoso pasado dicta mi humanidad, o declara una sentencia polar.
Pero te espero cotidiana todas las tardes con tu cabello recogido, en la intima claridad, en el espacio que te reservo, cuando mis ojos quedan atrapados, en tu bella silueta de eternas azucenas.
Eres la gaviota que vate al aíre extendiéndose por el mar libre, pensamiento anónimo, joya solar en tiempos del eclipse, beso del gorrión que cruza por la tierra fugaz.
Mi voz es el temblor del aguacero, el que te merodea todos los días, tratando de pintarte nubes y un arco iris, para luego tratar de conquistarte.
Monday, September 26, 2005
Mujer
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