
(Dedicado a uno dentro de uno y de lo de siempre)
Hay Días extraños, tan raros que se parecen a mi muerte. Desde la antítesis de lo que vendrá, de lo de siempre, en eso estas tú, están esas personas que veo con plena simpleza.
Y siembro penumbras y oscuras maldades dentro de este laberinto mental. Cada objeto es la alucinación postergada. Cada flor es el olvido de una primavera. Días extraños con gente extraña ala que se mira en lo cotidiano o acaso es el suspiro de un muerto vagando en un mundo al que parece saltar la ingratitud del espíritu.
Quizás no lo se pero mi hambrienta alma, nos provoca temor de unos cuerpos en pleno tormento esos cuerpos estrujados con la muerte que se asoma.
V. Hugo CC
Hay Días extraños, tan raros que se parecen a mi muerte. Desde la antítesis de lo que vendrá, de lo de siempre, en eso estas tú, están esas personas que veo con plena simpleza.
Y siembro penumbras y oscuras maldades dentro de este laberinto mental. Cada objeto es la alucinación postergada. Cada flor es el olvido de una primavera. Días extraños con gente extraña ala que se mira en lo cotidiano o acaso es el suspiro de un muerto vagando en un mundo al que parece saltar la ingratitud del espíritu.
Quizás no lo se pero mi hambrienta alma, nos provoca temor de unos cuerpos en pleno tormento esos cuerpos estrujados con la muerte que se asoma.
V. Hugo CC