Estado pensando en todo lo que rodea mi espíritu, en la inconciencia la cual culposa es la forma de delatar agudizando los sentidos, merodeando mi nocturnidad, esa es la forma natural que rige nuestra vida, y que a veces suele tener la insolencia de tocar a mí puerta con los fantasmas que acosaron a mis ancestros en esa moralidad subjetiva.
¿Que envuelve a los sueños? Tal vez son esos viajes que se entregan a los instintos bajos de redención, lo que desgasta el interés por toda vida humana, y dejan la decadencia del espíritu en manos de lo que para mi es lo prohibido (religiosidad).
Una filosofía impura como conciencia abnegada, traicionera amadora del mal, en su trágica forma de sufrir como el pan de cada día.
Proceso sin un orden, esos son los sentimientos que son añadidos ala simbiosis del humano decadente, concienzudos a lo que llaman verdad. Es más sin embargo aquella ficción que asusta alo que conocemos en calidad de maldad será todo lo contrario bienestar de un desempeño íntegro ala más humana forma posible de evolucionar, de contribuir a preguntarnos que es lo mas idóneo para dejar siendo esto el cáncer de una sociedad llena de miedos, prejuicios y pecados que confesar.
V. Hugo CC.